VIDAS LOW COST

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El término “low cost” ya no alberga ninguna duda entre nosotros conforme a su significado: bajo coste. Sabemos que numerosas han sido las marcas que han salido al mercado ya categorizadas con este emblema low cost, muchas de ellas durante los últimos años a raíz de la dura crisis que castiga con virulencia al mundo desarrollado.

Tenemos low cost en todos los ámbitos comerciales: desde comida con “etiqueta blanca” (marcas de distribuidor), hasta seguros, viajes, ropa, telefonía, coches, y un sinfín de bienes y servicios que hasta hace pocos años ni siquiera hubiéramos podido concebir como de “bajo coste” o por lo menos entender que podía ser competitivo moverse con unos costes tan escasos y buscar el beneficio sobre todo en la cantidad, aunque intentando no rebajar la calidad.

Si lo miramos con suficiente perspectiva, el capitalismo en sí no ha dejado de promover este sistema “low cost” y ello ha permitido que miles de millones de personas puedan acceder a bienes que hasta hace una generación o dos eran considerados de lujo ¿pero a qué precio? Aquí radica la cuestión fundamental. Podemos producir más por mucho menos y dinamizar el mercado hasta reducir a la mínima expresión la cuenta de costes. Mediante la tecnología, la formación especializada de los trabajadores, la alta organización empresarial y el know how, hemos conseguido grandes estructuras empresariales que dan más por mucho menos, el sueño de cualquier capitalista como Henry Ford a mediados del siglo XIX.

low cost 2Además, una marca low cost tampoco es sinónimo de baja calidad. Tenemos marcas con reputado prestigio que aún siendo de bajo coste son percibidas como “de buena calidad” como el banco ING direct, seguros Verti, marca Hacendado de Mercadona, Zara o Mango, la nueva marca de telefonía móvil Lowi o infinidad de empresas que deciden apostar por buen servicio pero eliminando costes superfluos. La idea de estas empresas es competir en precio pero garantizando la calidad, y es que el consumidor de hoy en día dispone de suficiente formación e información para exigir un buen servicio pero buscando el mejor precio disponible.

Quizás haya que pensar que el low cost ahora no se limita únicamente a marcas, nuestro propio estilo de vida muchas veces parece marcado también con tendencias de bajo coste. La bajada generalizada de sueldos unida a los altos niveles de paro, hace también que a nivel ciudadano se expanda una conciencia mayor de dónde invertir mejor el cada vez más escaso dinero que se posee. Y lo que sí parece es que es una tendencia que llega para quedarse. El ahorro de las familias cada vez será menor y la necesidad de disponer de bienes y servicios a bajo coste conllevará asociada una vida low cost. La cuestión ahora como cliente es saber encontrar la mejor relación calidad-precio en nuestro día a día, la batalla entre las empresas por lograrlo solo acaba de empezar.

Sobre Gala Pereda

Gala Pereda ha escrito 1 entradas..

"Técnico Superior en Marketing y Gestión Comercial y estudiante del Grado de Marketing. Me encanta la naturaleza, la psicología, el diseño y la economía. Creo que aprender a disfrutar de la vida es lo que le da sentido a sí misma".

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