Fuga de cerebros y el reto que supone

Estos últimos años, debido a la crisis económica, se está dando una situación muy triste y perjudicial para nuestro país. Multitud de jóvenes cualificados deciden hacer sus maletas y marcharse al extranjero en busca de una oportunidad que España no les brinda. No hay trabajo para las personas cualificadas, mientras en Alemania un recién graduado accede a un puesto laboral de responsabilidad en una multinacional, en España un joven que está cursando su postgrado no es capaz de encontrar mejor trabajo que como becario y en unas condiciones precarias: sueldo mínimo (150€ al mes), poca responsabilidad y poca relevancia dentro de la empresa. De esta manera es imposible que se acaben de formar los futuros impulsores de un país.

La prensa está haciendo eco de esta realidad, lo vemos a diario en la televisión o en los periódicos. Nos explican la situación de muchos jóvenes que cuentan su experiencia y los motivos de su marcha, motivos que en la gran mayoría de ellos coincide: lo hacen puesto que ya no tienen más remedio, necesitan buscar oportunidades y las encuentran fuera de España.

Y es que es un reto marcharse de tu país para buscarte la vida, el dinero, el idioma, la familia, los amigos… son las principales trabas que se encuentra el joven español que decide emprender la aventura en el extranjero, con la única motivación de poder encontrar un lugar en el que formarse y poder ganar dinero para pagarse una vida.

Marcharte a otro país significa una inversión no segura

Pagar el viaje, encontrar piso y pagar los gastos supone una importante inversión para alguien que se va a otro país sin nada seguro, como es el caso de muchos. Otros tienen la suerte de embarcarse en una aventura en la cual ya han encontrado un trabajo, cosa que facilita muchas cosas, entre ellas la principal, el tomar la decisión de marchar. Pero estos son la minoría.

Para aquellos que van sin nada seguro en busca de un trabajo supone un viaje a ciegas en el que se corre el riesgo de tener que volver sin haber conseguido nada y habiendo invertido una importante cantidad de dinero.

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El idioma, barrera cultural y comunicativa

Otro importante reto a superar es el del idioma. Normalmente el inglés suele ser clave y suficiente para iniciarte en otro país, independientemente de cual. El problema es que hemos de reconocer que en España el nivel de inglés entre los jóvenes no es muy elevado. De hecho, el estudio EF EPI (English Proficiency Index) revela que los jóvenes españoles tienen el peor nivel de inglés de Europa, cosa que evidencia aún más las futuras  dificultades con las que se ha de hacer frente. Esta situación se sigue dando a pesar de los esfuerzos en aplicar el plan Bolonia.

Ahora bien, el lanzarse a esta aventura de bien seguro que nos va ayudar a aprender, mejorar y perfeccionar el idioma, por lo que aunque al principio suponga un problema de bien seguro que nos hará crecer en el desarrollo de otras lenguas, por lo que quizás no volvamos tan de vacíos.

Dejar atrás tu anterior vida

La marcha de casa también supone abandonar a tu familia y amigos para irse a un lugar en el que seguramente no conoces a nadie. Esta barrera emocional es una de las que inconscientemente más te ligan a tu vida y más cuesta de superar. Dejar atrás todo esto significa dejar atrás a la gente que más quieres, a la gente que te cuida, a la gente con la que estás a gusto. Es por ello que, independientemente de si tengas trabajo en el extranjero o dinero para realizar la marcha, sigue siendo complicado tomar esa decisión.

De todas formas, la necesidad es lo que más empuja, por lo que la mayoría de estos jóvenes acaban aventurándose.

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Pero no todo son barreras ni complicaciones, quizás de un principio sí, pero esta aventura supone para el que la realiza una superación de sí mismo, una mejora en todas sus facetas, y un proceso de madurez que es el que va a acabar formándote en la persona que uno necesita y desea ser.

Por lo tanto, todo aquél que se marcha al extranjero en busca de una nueva vida se acaba formando y creciendo personalmente. Además, el que tiene la suerte de encontrar un empleo en el que pueda aplicar sus conocimientos también se forma profesionalmente.

De esta manera, muchos de estos jóvenes acaban encontrando su oportunidad, llegando a establecer y formar una nueva y mejor vida en el extranjero. Estos jóvenes suponen para España una pérdida importante en capital humano, algo que últimamente falta en nuestro país.

España se convierte así en una piscifactoría dónde se hacen y se crean personas cualificadas que acaban siendo aprovechadas por otros países, no porque estas personas deseen marcharse, sino porque España no les da un lugar dónde demostrar lo que valen. Así, se invierte una gran cantidad de dinero en formación la cual más tarde no va a ser amortizada.

Fátima Báñez y José Ignacio Wert

Y es que a la gran mayoría de estos jóvenes les gustaría volver a su país, pero no lo hacen, no pueden, la vida que les espera en España no es mejor que la que han encontrado fuera por lo que no van a correr el riesgo. De este modo España sigue perdiendo capital humano de calidad, algo que no va a ayudar a salir de la crisis. Es necesario que los responsables de esta situación, la clase política, haga algo al respecto, pues al igual que las generaciones de estudiantes que han tenido que marchar, las que vienen lo van a tener que seguir haciendo. Los próximos somos nosotros, cada uno va a decidir qué es lo mejor para él, pero si la situación no mejora muchos nos vamos a ver obligados a seguir perteneciendo a esta fuga cerebros a la que algunos llaman movilidad exterior.

Sobre Alejandro Montemayor

Alejandro Montemayor ha escrito 8 entradas..

Enamorado del deporte, en especial del baloncesto, siempre atento a la actualidad deportiva y siempre dispuesto a echar unos partiditos. Estudiante de Publicidad, Marketing y RRPP en ESERP.

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